Diario de la injuria | Puertas cerradas

Día 2. Hoy he aprendido que el 31 de diciembre cierran algunos servicios públicos. He intentado presentar una solicitud en el Juzgado para que aplacen, al menos una hora, mi comparecencia del 2 de febrero. Ese lunes llego de Ciudad de Guatemala. Lo previsto es que el vuelo llegue a las 9 de la mañana. Una hora y media después debo presentarme ante el juez.

Temo cualquier retraso, no poder llegar a tiempo, que me condenen en costas por incomparecencia, tal y como se me ha advertido en la providencia judicial. Era un viaje comprometido desde octubre, mucho antes del Proceso, antes de la angustia y de este diario desde el que observo el miedo. Me invitan a un coloquio, Exploraciones de la Libertad, dedicado a F.A. Hayek y su Derecho, legislación y libertad. Todo está organizado desde octubre. Estudio a Hayek, paso tardes en la biblioteca, dejo de ir a algunas clases, preparo fichas. Conoceré a lectores autorizados en el pensamiento de la Escuela Austriaca, que me enseñarán a apreciar mejor su legado. El 2 de febrero de 2009, yo debería estar llegando a las 9 de la mañana a Madrid con conocimientos nuevos, entradas sobre el coloquio en el blog, libros, fotos, olores, aturdimiento por el horario, objetos y registros que empiezan a sedimentar en la memoria de descubrimientos que es todo viaje. Sin embargo, mi regreso, ese día, estará marcado por la ansiedad de la ceremonia de la acusación que pesa sobre mí, por ofender a un político. He llegado a dudar de si estaré infringiendo alguna de las normas del Proceso, al permanecer durante tres días fuera de España. El Proceso consigue que todo parezca sospechoso. De pronto, la vida entera se convierte en una consulta al Proceso, una constante rendición de cuentas en la que todo es incierto hasta que el Proceso lo aclara. No habrá certezas hasta que haya un veredicto. El Proceso conoce que sus dominios, el reino del miedo, cesan con el veredicto. Por esa razón, el objeto de todo proceso es la incertidumbre, particularmente la incertidumbre sobre su duración, la reservada administración de los plazos. El sentido del Proceso en un Estado donde la Justicia se administra lenta y herméticamente, es que imploremos un veredicto, aunque sea de culpabilidad. Contraje un compromiso de buena voluntad con los organizadores. No podía cambiar los términos del viaje. ¿Qué razón iba a aducir? ¿Que estoy acusado de un delito de injurias a un político de mi país? ¿Que es posible que se les haya colado un vulgar delincuente en su coloquio?

Creí que debía consultar al Proceso sobre todo ello, pedirle un pequeño aplazamiento, de apenas una hora, que me permita llegar a tiempo ante el juez y me evite una condena en costas, que no sé cómo iba a pagar. No tengo procurador ni abogado. Pedí uno en la Asociación de la Prensa, pero me dijeron que sólo te representan en casos de Derecho Laboral. Contaré esa experiencia en otra entrada de este diario. En esta sólo quiero recordar que he intentado sin éxito presentar un escrito el 31 de diciembre de 2008 en el Juzgado de Primera Instancia número 89, de Madrid, donde se trata de este proceso.

También me había organizado la mañana para darme de alta en el Servicio de Empleo y poder, así, retirar los fondos del Plan de Pensiones dentro de un año, si la situación económica empeora.

Al encontrarlo todo cerrado, deduje la existencia de un privilegio desconocido. Lo mejor de este aprendizaje es que hace pensar. No es la típica novedad que uno encuentra en los previsibles cauces por los que se dan a conocer el mandato legal, la ancestral costumbre y el cambio de hora. Hoy he aprendido que el verdadero privilegio no necesita de la publicidad. Basta con que un excluido del círculo extraiga ciertas conclusiones de la experiencia de su propia humillación.

Para comprender, resulta indispensable pasar por la vergüenza de toparse con el portazo del Estado. Hay que haberlo dispuesto todo la tarde anterior: el escrito, la documentación, la fotocopia del DNI, todo por duplicado, para el secretario del Juzgado; la tarjeta de la Seguridad Social y otra fotocopia del DNI, para la oficina de Empleo. Todo en carpetas, separados copias de originales. Buscar las señas de cada oficina, localizarlas en Google Maps, organizar el tiempo, dejar de hacer algo mejor, salir al frío, coger el Metro, sopesar nuestra desolación entre la desolación de los otros. Músicos infames que todo lo fían al acompañamiento en el amplificador, rumanas envueltas en roñosas faldas de tubo, inmigrantes hispanos con maletas a punto de reventar, la insana euforia de los periódicos gratuitos pasando de unas manos a otras, con sus ofertas de electrodomésticos y sus baratijas de lo políticamente correcto. Nadie viaja en Metro a las 9.30 si no está sometido a una fuerte presión que le impide bajarse de la línea circular. Ir a alguna parte a esa hora, poder salir a la superficie, ya es un pequeño milagro.

No hay notas en las puertas que avisen del derecho de los funcionarios a no atender el 31 de diciembre por la mañana. El edificio de juzgados de la calle Manuel Tovar número 6 aparece rodeado de vallas de obras. Ni siquiera el vigilante está en su garita, aunque se ve un pequeño televisor encendido con escenas de un mercadillo navideño.

La oficina de Empleo de la plaza Carlos Trías, en Azca, tiene un portalón exterior abierto. Por un momento, hay esperanza. La zona está activa. Aunque es 31 de diciembre, también es miércoles por la mañana, la gente entra y sale de los comercios, se ve luz en los techos de las oficinas de los rascacielos. Hay un largo soportal de ladrillo de color óxido, en cuya pared se repite cada pocos metros un letrero que pide “no arrojar colillas al suelo”. Los maceteros están llenos, rebosan de cigarrillos apurados hasta el filtro, abandonados a medias y aplastados con furia, o marcados con carmín estridente. Aquel pasillo vacío parece descansar del hacinamiento y la desesperación de otros días. Aún así, lo atravieso, invitado por el signo del portalón abierto. Paso por carteles sobre colillas y requisitos, llego hasta la gran puerta roja de hierro, que rechaza sin explicaciones, sin carteles, sólo interponiéndose maciza. El lenguaje del Estado es la humillación. Nada como la indiferencia de la gran Máquina doblega con tanta eficacia al ciudadano solo, el ciudadano aislado de la masa. El Estado desea a la masa, la apacigua con sortilegios sobre la justicia social, la adula con la retórica de la voluntad general. Con el individuo, en cambio, es implacable y soberbio. Lo desmoraliza y amedrenta. Lo empuja a abjurar de su individualidad, a declararse culpable antes de hablar con el primer funcionario.

Llegar al límite de esta experiencia del miedo. Cruzar solo, sin abogados, ni grupos de presión, ni amigos, ni dinero, la vergüenza penal por mis estúpidas críticas a un político del Partido Popular. Tocar el extremo de la supervivencia en una época de privaciones y aflicción. ¿Hasta dónde puede mantenerse en pie un individuo fuera del grupo? ¿Hasta dónde puede resistir en una época de plomo de la masa? No es por Justicia, sino por conocimiento, por lo que escribo este diario. Aquí voy contando lo que descubro en mi viaje.

18 comentarios

  1. Publicado el 1 Enero 2009 a las 15:38 | Permalink

    Me acabo de enterar de todo este asunto a través de tu Twitter, Víctor. Se ve que éstos del PP están deseosos de heredar a Zapatero en todos los sentidos, incluyendo la caza de periodistas críticos. Al final nos demuestran que son los mismos perros pero con distinto collar.

    En fin, cuenta con mi apoyo y con mi abrazo.

  2. Publicado el 1 Enero 2009 a las 15:45 | Permalink

    Muchas gracias, Elentir. En fin, a resistir e intentar extraer conocimiento de esta experiencia. Un fuerte abrazo.

  3. Publicado el 1 Enero 2009 a las 19:51 | Permalink

    Siendote sincero, prefiero muchísimo más este formato de tu blog que el anterior. A mí por lo menos me resulta muchísimo más comodo de leer. Y sí, también te sigo por Twitter. Decirte que adelante con estos problemas. Ni el PP se merece a gente como nosotros ni nosotros gente como ellos. Eso no lo dudes.
    Un Abrazo.

  4. Victor Gago
    Publicado el 1 Enero 2009 a las 19:54 | Permalink

    Serm: muchísimas gracias. Mi experiencia con el iweb de Mac ha sido fallida. Nunca debí abandonar el socorrido wordpress. Para los novatos como yo, es lo más práctico.

    Y, sobre todo, gracias por tu apoyo, amigo mío. Seguimos en contacto en el Twitter. Ya veo que has tenido unas vacaciones de lo más movidito.

  5. Publicado el 2 Enero 2009 a las 09:23 | Permalink

    Un fuerte abrazo, Víctor. Me he quedado helado al ver el post de Elentir. Tienes todo mi apoyo.

  6. Publicado el 2 Enero 2009 a las 09:59 | Permalink

    Víctor, me comenta Prevost de hacer un banner para distribuirlo en la blogosfera en señal de apoyo. ¿Tienes algún inconveniente a que se haga?

  7. Alejandro Campoy
    Publicado el 2 Enero 2009 a las 10:20 | Permalink

    Hola, Víctor K. Ya sabes donde me/nos tienes. Sólo tienes que silbar.

    Un fuerte abrazo y feliz 2009

  8. Publicado el 2 Enero 2009 a las 10:26 | Permalink

    No vi el programa de autos, y lo lamento. Supongamos que te pasaste, que ya es suponer. ¿Y qué? ¿Hasta ese punto han interiorizado en el PP su proceso de asimilación de hábitos ajenos? ¿La clonación incluye ya el uso de los modos propios del progresismo original?

    Unos y otros le han tomado gusto a la carne de periodista. Habrá que volver al sobado Brecht (¡país tan aburrido de puro estancado!).

    “Primero se llevaron a los judíos
    pero como yo no era judío, no me importó.
    Después se llevaron a las comunistas,
    pero como yo no era comunista, tampoco me importó.
    Luego se llevaron a los obreros,
    pero como yo no era obrero tampoco me importó.
    Mas tarde se llevaron a los intelectuales,
    pero como yo no era intelectual tampoco me importó.
    Después siguieron con los curas,
    pero como yo no era cura, tampoco me importó.
    Ahora vienen por mí, pero ya es demasiado tarde.”

  9. Publicado el 2 Enero 2009 a las 11:24 | Permalink

    Víctor, he hecho estos banners. Te los pongo aquí con las direcciones de cada uno:

    http://img83.imageshack.us/img83/7659/bannervgagograndeed2.gif

    http://img385.imageshack.us/img385/7039/bannervgagopequap1.gif

  10. Alejandro Campoy
    Publicado el 2 Enero 2009 a las 12:09 | Permalink

    http://www.hazteoir.org/rosasblancas/?p=280

  11. Publicado el 2 Enero 2009 a las 12:14 | Permalink

    No sé si servirá de mucho pero ya estamos difundiendo el banner de Elentir. Todo mi apoyo y ánimo!!

    Un abrazo

  12. Alicia Alvarez
    Publicado el 2 Enero 2009 a las 13:13 | Permalink

    Querido Víctor,

    Quiero enviarte todo mi apoyo y todo mi cariño.
    Feliz Año. Estos mediocres no te lo van a amargar.
    Un abrazo.

  13. Publicado el 2 Enero 2009 a las 16:17 | Permalink

    Víctor, somos muchos los que estamos contigo. Esperemos que la justicia dicte a favor de los buenos.

    También te he dedicado una entrada en el blog.

  14. Publicado el 2 Enero 2009 a las 16:25 | Permalink

    Hola. Ante la imposibilidad de transmitirlo personalmente, por favor, acepten mi gratitud a través de este canal un poco chapucero. Ojalá, a lo largo del diario, sepa expresar que no se trata de Justicia ni de Retribución. No soy el Santo Job. Mi curiosidad empezó siendo por el proceso y ahora, gracias a lo que habéis liado en cinco horas, se ha convertido en curiosidad por la generosidad humana. Cómo, a pesar de los pesares, como dijo el poeta alemán Gottfried Benn, sucede “lo suave y lo bueno” en cualquier rincón. Gracias, a todos y cada uno.

    Víctor Rodríguez Gago

  15. Publicado el 2 Enero 2009 a las 20:05 | Permalink

    Yo también me he hecho eco en mi blog. Ánimo.

    anghara

  16. José Carlos Muñoz
    Publicado el 2 Enero 2009 a las 21:41 | Permalink

    Parece que el maleducado presidente de la FEMP erró de destinatarios cuando dijo aquello de los tontos de los c…

    Víctor, un abrazo.

  17. Juana de Arco
    Publicado el 2 Enero 2009 a las 21:42 | Permalink

    Víctor. Que sepas que TODOS estamos contigo, que te encomendamos y que estos no se saldrán con la suya, porque Dios está con nosotros, así que ¿quien contra nosotros?.

    Un abrazo y pide lo que necesites que pa eso estamos.


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